jueves, 12 de noviembre de 2009

Mi casa es un semillero de muerte.

lunes, 19 de octubre de 2009

Te cuento un secreto


Cuando hablo las palabras viajan directas del estómago a la garganta y estallan ahí; sonoras, incisivas, para mí carentes de significado para otros venenosas. Ni siquiera respiro cuando hablo. No hay fluidez en mis enunciados. Todo se me olvida, es como si no tuviera una historia personal y si llego a encontrarla entonces me olvido del contexto en el que estoy situada; las palabras resuenan como ecos que expandiéndose en el espacio soy incapaz de controlar, como una bandada de pájaros asustados que en su vuelo chocan entre si mismos. Cuando escribo es diferente. Las ideas se manifiestan rítmicas, silenciosas y a mi me agrada ese silencio en el que nadie puede escucharme sino sólo yo misma.

viernes, 16 de octubre de 2009

Escritura Scrip para 5° Grado

Al entrar en vigor la actual Reforma Educativa (por ahí de los 70s) no se había precisado la obligatoriedad de la escritura SCRIP en todos los grados de escuela primara.Prevalecían dos corrientes: una a favor de la letra SCRIP y , la otra, partidaria a cambiar a letra cursiva a partir del tercer o cuarto grado.
Con esta razón comenzarón a salir a la venta cuadernillos que ayudaban al alumno a pasar por la dolorosa transición de la suave cursiva al régimen totalitarista SCRIPTIANO, pues los elocuentes reformadores consideraban que en el Mundo entero, el problema fundamental de la escritura radicaba en la falta de legibilidad de los escritos hechos a mano.
A mi me parece que traían algo más entre manos, un plan de infiltración a los niveles básicos de educación mexicana para lavarles el coco a los niños con filosofía pre-new age. Y si no me creen aquí hay un par de ejercicios que yo misma he llenado de un cuaderno de práctica de la época.




sábado, 10 de octubre de 2009

El vecino ave

Qué hermoso, ya es octubre y casi ni me había dado cuenta de ello, el mandarino del vecino ya comienza a llenarse de color. Antes, hasta el año pasado, la mitad de las ramas daban a nuestra cochera y para época de cosecha llegaban a nuestra puerta cubetas y cubetas, kilos y kilos de mandarinas de cáscara delgada, gajos blandos y jugosos. Nosotros los recibíamos con agrado pero un poco apenados por la gran cantidad de frutos que nos regalaban, el vecino argumentaba de forma tranquila; “durante todo el año mi árbol ha dejado caer sus hojas secas en su cochera y ustedes han tenido que limpiarlas, ésta es la cantidad que les corresponde por su trabajo” y entonces comíamos mandarinas hasta principios de diciembre, creo que por ello nunca pescamos un resfriado en esas fechas. Ahora la dueña de la casa en la que vivo ha decidido cortar las ramas que nos daban mandarinas, no entiendo muy bien por qué si también a ella le llegaban mandarinas en octubre. Es probable que para éste año merme nuestra porción, pero siempre me gusta cooperar en el ajetreo de la cosecha, es la experiencia más cercana que como citadina puedo tener en las tradiciones del campo. Escalar el árbol y coger una de las mandarinas que se encuentran en lo más alto; siempre son las más jugosas y aromáticas que uno se pueda encontrar.

miércoles, 7 de octubre de 2009

ciento salo!

Siempre que paso por esa calle volteo hacia arriba... y ahora, qué me encuentro; qué el departamento con el que siempre fantaseo, mi departamento ideal, tenía un letrerote de SE RENTA ¡ciento salo, santo ciento, cielo santo!, los que iban en el camión conmigo nunca supieron por qué tanto alboroto y se me quedaron viendo raro "éste tipo está loco" (imbéciles, siempre me confunden con un hombre). El sitio es hermoso; todo ventanales, luz y balcón, para vivir sola o en pareja, el tercer piso de una casa tipo "duplex". Voy a llamar para ver en cuánto sale la renta, ojalá el día que tenga dinero, un trabajo remunerado y los demás etcéteras sobrantes vuelva a encontrarlo disponible.

martes, 6 de octubre de 2009

pájaro de nieve


IMG_5279, originalmente cargadas por wnmwnmw.

En verdad era sólo cuestión de tiempo.

Este parque no lo conocía, o quizás sí. Me recuerda las veces que mi abuelita nos raptaba de la casa susurrándonos al oído “vámonos de pata de perro” entonces caminábamos por más de una hora, incluso hasta dos, para llegar al centro comercial y comprar un pecaminoso barquillo doble, mi madre sólo nos compraba uno sencillo y en vaso de unicel, temía que tirásemos la bola o mancháramos cara, manos y ropa de helado de chocolate, a mi abuelita, Doña Rosita, no le importaba eso, pero apenas dábamos el primer lengüetazo y ya volvíamos a emprender la marcha de regreso, alguna de esas veces, con la intención de tomar una ruta alterna, debimos toparnos con este sitio, el parque desde el que ahora escribo.

Antes de que mi abuelita muriera yo estaba en pleno apogeo de la pubertad, me tiraba panza abajo en el único cuarto vacío de su casa, el que antes había servido de laboratorio a mi padre, me colocaba muy bien los audífonos en las orejas y escuchaba religiosamente la tocata y fuga en do menor de Bach, la marcha fúnebre de Chopin o cualquier concierto de Rachmaninov, aquellos eran mis pequeños tesoros musicales en la era del compact disc. Ahí fue donde comenzó toda mi desdicha, una etapa de adolescencia, que hasta ahora en un azotón de puerta no he podido superar. (He discutido con mi madre, diciéndole que no quiero verla, hablarle o escucharle)

. . .

Salí de casa y mis valores personales ascienden a: un par de sandalias viejas, vaqueros roídos, ropa interior reutilizada, camiseta, dos pasadores, un anillo de plata, dos plumas, una negra y la otra azul, éste cuaderno, dos libros de la biblioteca, mi bolso y un condón. Cuento con 110 pesos en efectivo, y sin querer he dejado en casa todo documento que me identifique como persona (también he olvidado mis gafas), así que por hoy, no tengo nombre, puedo ser quien sea y lo que sea, si hoy mismo muriese los peritos tardarían mucho tiempo en identificarme, desnudarían mi cuerpo sobre una plancha fría enumerando en una lista todas las señas particulares que puedan encontrarse; una mancha en el vientre, dos lunares al lado derecho del ombligo, una pequeña cicatriz en la cadera, raspón en la rodilla derecha, una manchita en la muñeca izquierda y así, hasta terminar. Entonces un buen samaritano preocupado por que no se genere algún adeudo en la biblioteca iría a entregar los libros, lo recibiría el bibliotecario, el bibliotecario lo vería con extrañeza y le preguntaría al buen samaritano “¿Paula Ivonne?”, el buen samaritano ascendería con la cabeza, diría para sí mismo “de verdad esta chica existió”.

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Si no vuelvo nunca más a casa.
He pensado durante el camino en un par de acciones heroicas; pasar la noche en un parque, salir de la ciudad, conseguir trabajo en una fábrica de cereales o trabajar en el campo cosechando peras y manzanas. Con el dinero que ganase podría irme a vivir a la capital y trabajar un poco más, quizás de mesera, rentaría un piso y regresaría a la escuela sólo para aprender inglés, no me quedaría mucho tiempo, el suficiente para decidir que hacer el resto de mi vida, montar una exposición individual, conseguir alguna beca del FONCA y largarme a Suiza, Dinamarca o Japón. Pero no tengo conmigo ni un pinche documento, con el dinero que tengo ni siquiera logro salir del estado, puta madre, quizá me dé de baja en la escuela para de una vez por todas largarme de ésta basura y comenzar de nuevo en cualquier lugar.

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Todo intento ha quedado frustrado
Demonios, ni siquiera cargo conmigo las llaves de la casa, tendré que escabullirme por las ventilas que dan a mi cuarto, pero es absurdo, con esto todo acto heroico se desmorona, habrá que tocar el timbre, esperar parada frente a la puerta, esperar hasta que mi madre me deje entrar.

domingo, 4 de octubre de 2009

jueves, 1 de octubre de 2009

Si algún día llegara a matar a una persona, sería partiéndole la cabeza, no existe nada más poético y contundente que terminar la vida con un buen mazazo en el cráneo.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

plaf!




De aquí la tomé (es un sitio muuy raro)

lunes, 21 de septiembre de 2009

Estaba colocando arena nueva en la caja de la gata, la arena nueva me agrada en sobremanera, la cojo a puños hasta que se me escapa de las manos, la poca que conservo la espolvoreo como si sazonara una gran olla de comida y me sacudo las palmas haciéndolas sonar declarando de esta manera que ya he terminado el trabajo.

Entonces me he detenido a pensar un poco meneando la cabeza hacia los lados y caí en cuenta de que hay veces que no quiero saber nada de nada, nada de nada, nada de nada, nada de nada, nada de nada, nada de nada, nada de nada, nada de nada, de nada, nada, nada de nada, nada, nada de nada de nada, nada de nada, nada de nada, nada de nada, nada de nadie.

Ni de mi misma.

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Sé que debería estar dormida. Pasan de las 2 am y he preferido pasar un poco de la noche en vela leyendo cuentos, imaginando la vida truncada de los personajes por el punto final, trato de no pensar en qué diablos haré dentro de unas horas cuando tenga que prepararme para ir a la escuela. Y es que, últimamente, la escuela o la vida entre semana no son una de mis cosas favoritas.

Estoy tratando de no pensar en bañarme y encontrar algo de ropa limpia en el piso de mi recámara, desayunar y preparar mis alimentos para el resto del día, quizás no encuentre nada en el refrigerador, eso es lo más seguro, como también es seguro que moriré de hambre y sueño todo el maldito lunes -dicen que el lunes es el día que más gente se suicida- no habrá nada bueno en la escuela, algún maestro faltará, tendré horas muertas de pláticas forzadas en los pasillos (para matar aún más el aburrimiento), una clase aburrida, veré a la misma gente que he visto a lo largo de dos años y mi pesimismo me hará de un humor negro insoportable.

Trato de no pensar en ello, pero es inevitable. De pronto me doy cuenta de algo, sé de memoria las actividades de la semana, tal vez esto haga que olvide mis tareas, materiales, herramientas, pues toda la semana parece una repetición de la anterior. Llego a casa de la escuela y caigo en un knock out de sueño en la taza del baño, en un sillón de la sala o sobre la mesa de la cocina, hasta que la gata viene a lamerme la nariz pidiendo que la alimente, a veces no lo hago, desplazo mi cuerpo molido a mi cama que no tendí por la mañana y vuelvo a quedar dormida. Ella lo entiende; sale a pasear por las calles con sus amigos gatos, regresa más tarde para dormir sobre mi cama junto a mis pies esperando a que amanezca para que yo me encuentre un poco más espabilada y le sirva las croquetas en su plato de plástico.

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He pasado el fin de semana en la cama, pero todos mis sueños son tan parecidos que se funden en una gran masa de nada, un vagón de tren, el mismo paisaje de un sueño de hace meses, la frase importante que debía recordar al despertar y ahora he olvidado, el cariño de un viejo amor, un rostro con la expresión de fotografía de pasaporte y todo se reduce a una masa de cosas inconexas que no recuerdo, este fin de semana, soñar, me ha servido de nada.

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Me he preguntado ¿Qué pasaría si dejara de ir a la escuela? en un principio no lo sé; podría ordenar la casa y preparar la comida, quedarme tirada en la cama leyendo nuevas historias, utilizaría la computadora para perder el tiempo de sobra, casi estoy segura de que no saldría de casa y no es que sea necesariamente una persona hogareña de esas que encuentran en los muros que las albergan una sensación de paz, de comodidad o alivio, si no que simplemente me agobia el exterior y siempre que salgo a caminar “sin rumbo fijo” termino dando vueltas en círculos, fastidiada de ver tantas cosas en tan poco tiempo, por eso cuando camino procuro mirar al suelo, así no me invade esa sensación de mareo, fijo la mirada en los pasos que doy pues de otra manera sólo ando en automático.

Seguramente, después de un largo tiempo, me convencería que esa vida errante no es para mi (ya me ha pasado en otras ocasiones) y que es necesario que ingrese nuevamente al rigor de la rutina, lo pensaría dos veces, pero entonces orgullosa, con un gran sentido de superioridad me diría a mi misma frente al espejo; es hora de regresar la escuela, no podría decir quien ha tomado ésta decisión, si yo ó el espejo, de cualquier manera bajaría la cabeza y sumisa me dispondría a caminar, mirando cómo mis pasos me conducen a esa inevitable cárcel del saber.

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Pasan de las tres de la mañana. El perro del vecino ha dejado de ladrar, hay algo que rechina en la calle y se estaciona en la acera de mi casa, es un hombre en su triciclo que hurga en la basura. No me asomo porque me da miedo, pero escucho el ruido de las bolsas, el tambalear del bote. Pobre sujeto, nuestra basura no tiene nada interesante, no hay grandes sobras de comida, sólo cáscaras, algunas porciones pequeñas de guisados que se echan a perder en el refrigerador, algo de café pasado por agua y bolsitas de té remojadas, otra bolsa contiene arena vieja de la gata gorda, en otra residuos sanitarios y dos bolsas con envoltorios, una con los de papel, otra con los de plástico. El sujeto de la basura hurga en nuestra basura a menudo, ha de tener la esperanza de que cambiemos nuestros hábitos de consumo y le dejemos alguna cosa interesante en el tambo, quizás no es el mismo de otras veces o siempre hay alguien nuevo que ronda por el vecindario, eso es algo que no puedo saber, sólo lo imagino, pues no he tenido el valor de asomar mi cabeza por la ventana y ver el rostro de aquel desconocido.

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A veces me imagino la conclusión de un texto, una oración, un título, incluso todo un diálogo en eso que llamo la rítmica de las sílabas, es como tararear una canción sin melodía; na-ná-nanana-na-ná-na-ná-nána, es ridículo, pero da resultado.

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Cuando comienzo a leer un nuevo libro tengo un pequeño ritual, casi siempre lo olvido al comenzar la lectura, pero pasando algunas páginas o capítulos lo recuerdo; recorro todas las hojas hasta el final y leo la última palabra, sólo la última palabra, entonces quedo satisfecha, aunque algo inquieta, así puedo continuar con la historia manteniendo la certeza de que tiene un final.

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A veces pienso que mi gata no es feliz, dicen que los gordos son felices pero ella es gorda y no parece feliz, pocas veces la escucho ronronear, cuando lo hace parece que sintiera alguna culpa por el gozo que experimenta y oculta su ronroneo, lo hace casi imperceptible, quizás no es que no sea feliz si no que simplemente es orgullosa, pero sus suspiros de gato me hacen dudar.

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Dame jaque mate, me repondré a media tarde
Es la voz grave de una mujer gitana que canta la oración con falsetes, la acompañan algunas flautas chillonas, laúdes, cítolas o mandoras, la escucho por la radio mientras un pequeño gato desdentado me muerde el dorso de la mano, fue lo último que soñé antes de despertarme, ya casi he olvidado la melodía pero por la mañana la podía cantar con todo y falsete.

jueves, 17 de septiembre de 2009

dame ojos para ver y te cortaré las manos


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domingo, 13 de septiembre de 2009

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Shakespeare


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jueves, 27 de agosto de 2009

Soy mala

Pataleo de regocijo al ocurrírseme idea tan brillante,

la ejecuto sin pensarlo,

me río para mis adentros por la maldad que acabo de cometer,

(aunque nunca nadie se dé cuenta)

soy mala...



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...pero al final siempre termino sintiéndome culpable por mis impertinencias.

miércoles, 26 de agosto de 2009

musgo1.


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(Del lat. muscus).

1. m. Cada una de las plantas briofitas, con hojas bien desarrolladas y provistas de pelos rizoides o absorbentes, que tienen un tallo parenquimatoso en el cual se inicia una diferenciación en dos regiones, central y periférica. Crece abundantemente en lugares sombríos sobre las piedras, cortezas de árboles, el suelo y aun dentro del agua corriente o estancada.

2. m. Conjunto de estas plantas que cubren una determinada superficie. Roca cubierta de musgo

3. m. pl. Bot. Clase de estas plantas.

ORTOGR. Escr. con may. inicial.

~ marino.

1. m. coralina (‖ alga rojiza).

lunes, 24 de agosto de 2009

seafarer

Mientras Walter Claireborne Rawley aprendía a volar, yo había comenzado mi camino hacia el nado, él levitaba, yo flotaba, él desprendiéndose del suelo de una cocina en Kansas, yo desprendiéndome de todo lo que había conocido en un retiro voluntario a un mar salado, la experiencia fue la misma, pero Walt la relata mejor que yo:

Ya no me quedaban lágrimas, sólo un seco y estrangulado jadeo, consecuencia de los hipos y los abrasadores y ahogados sollozos. Luego me quedé inmóvil, casi tranquilo y poco a poco me inundó una sensación de calma que se extendía por mis músculos y fluía hacia las puntas de los dedos de mis manos y mis pies. No había más pensamientos en mi cabeza ni más sentimientos en mi corazón. Me sentía ingrávido dentro de mi propio cuerpo, flotando como una plácida ola de nada, absolutamente distanciado e indiferente al mundo que me rodeaba. Y fue entonces cuándo lo hice por primera vez, sin previo aviso, sin la menor intención de que estaba a punto de suceder (...)

Extracto de Mr. Vertigo
Paul Auster
Ed.Anagrama 1998


sábado, 15 de agosto de 2009

N/A


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martes, 11 de agosto de 2009

De modo que el principito domesticó al zorro...


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... Y cuando se acercaba la hora de partir, el zorro dijo:

-¡Ay, voy a llorar!
- La culpa es tuya – dijo el principito. Yo no te deseaba ningún mal, pero quisiste que te domesticara...
-Claro –dijo el zorro.
-¡Pero vas a llorar! –dijo el principito.
-Claro –dijo el zorro.
-¡Entonces no ganas nada!
-Gano –dijo el zorro. Gracias al color del trigo –y luego añadió –: Ve a ver otra vez a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Regresarás a despedirte de mí y yo te regalaré un secreto.

El principito fue a ver otra vez a las rosas:

-No os parecéis en nada a mi rosa —les dijo. Todavía no sois nada. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como era mi zorro. Era un simple zorro como otros cien mil. Pero yo lo hice amigo mío y ahora es único en el mundo.

(...) Regresó con el zorro.
-Adiós –dijo.
-Adiós –dijo el zorro. He aquí mi secreto. Es muy sencillo: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos
-Lo esencial es invisible a los ojos –repitió el principito, para acordarse.
-Lo que hace tan importante a tu rosa es el tiempo que perdiste por ella.
-El tiempo que perdí por ella... –dijo el principito, para acordarse.
-Los hombres han olvidado esta verdad –dijo el zorro. Pero tú no debes olvidarla. (...)


Extracto de "El principito"(1943)
Antoine de Saint-Exupéry

viernes, 31 de julio de 2009


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jueves, 25 de junio de 2009

5:15 pm hora de México

Apenas iba a cumplir mis tres años cuando sentada sobre las piernas de mi mamá escuché por la radio la que sería mi primer trágica noticia: Francisco Gabilolondo Soler "Cri-Cri" había muerto, para ese entonces ya tenía la conciencia suficiente para saber lo que significaba la muerte y lloré lágrimas de verdadera tristeza mientras mi madre, rodeándome con sus brazos, intentaba consolarme, fue entonces cuando me dí cuenta de la falta de sentido que sería el escuchar melodías infantiles en voz de un muerto, así que escondí todos los cassettes que tenía del grillito cantor y me dispuse a buscar música más adecuada para mi edad ya que pronto ingresaría al kinder.

Mis próximos ídolos musicales resultaron ser Michael Jackson y Gloria Trevi, fue mi época máxima de rebeldía, decidí nunca volver a peinarme, principio que sigo fielmente hasta la fecha, vestirme lo más estrafalario posible; medias rotas con mis zapatos ortopédicos o calcetines blancos con zapatos negros, lentes oscuros, no utilizaba más ropa que un fondo rosa a manera de vestido o babydoll decorado con algún cinturón, una chamarra de mezclilla o algún suéter tejido por mi abuelita, y a veces cuando la ocasión lo ameritaba, decoraba mi cara con una máscara plástica de Peggy la cerdita de los Muppets Babies.

Así salía a la calle, acompañaba a mi papá al trabajo o a mi abuelita al mercado, con una mano tomada por un adulto y en la otra el walkman con orejeras de hule espuma naranja que había heredado de mi padre, consecuencia de mi religiosa necesidad de reproducir las cintas de mis ídolos a todo volumen y sin importar la hora en el estero familiar; "pelo suelto" y "Billie Jean" eran mis favoritas, fueron los mejores 8 meses que puedo recordar, hasta que tuve que comenzar una doble vida: no podía llevar al kinder mi walkan, lentes oscuros ni pensarlo, nada de pelo suelto, todo era recogido con un enorme moño, yumper a rayas azules, lo único que conservé fueron los zapatos negros con calcetas blancas.

Cada mañana era un suplicio para mi madre, al salir de casa camino a la escuela yo me sostenía con mis brazos enroscados a postes de luz, árboles, canceles, alambrado, cualquier cosa que se cruzara por mi camino y gritando con lágrimas en los ojos "¡no quiero ir a la escuela!" mi madre alaba de mis piernas tratándome de convencer que todo sería bueno y entonces yo quedaba suspendida en el aire, a veces cedía ante tanto jaloneo y todo esto se repetía tantas veces y por tantos días que mis padres comenzaron a despertarme más temprano para poder llegar a tiempo a la escuela, yo en verdad no entendía por que me hacían sufrir tanto, pero apenas regresaba a casa y volvía a mi indumentaria de rock star.

Poco a poco la escuela logró reformarme y mis padres eran más felices por ello, comencé a cambiar de intereses y a convertirme en una niña tímida pero normal, descubrí la plastilina y el cajón de arena, los carruseles y cambiar el triciclo por una bicicleta con llantitas, los pasteles de lodo y los lápices de colores, las tardes en el parque con los amiguitos y a trepar árboles con mi abuelita.

Ahora 18 años después vienen a mi cabeza estos recuerdos y sigo pensando que la música en voz de un muerto, al menos uno reciente, no es lo mío, bueno... y además esta versión me gusta mucho.


viernes, 19 de junio de 2009

ahh... sólo por que se me antojó:

Algún día aprenderé a poner palabras sobre el papel,
mientras sólo hago rayitas.


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jueves, 18 de junio de 2009

¿La cabeza a flote?

pauwade

... como una boya, quizás.

miércoles, 17 de junio de 2009

copita

Photobucket

lunes, 15 de junio de 2009

Adoro las citas de Paul Auster:


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"todo el infortunio del hombre procede de una sola cosa, de no saber estarse tranquilamente en su habitación "
Pascal

domingo, 14 de junio de 2009

Un día desaparecí de la tierra o bitácora de un viaje en autobús

Salí de casa con la mochila ligera y emprendí un viaje de ida de 18 horas en 2 autobuses, porque según yo me iba a estudiar fotografía a Xalapa. Eso fue hace 3 o 4 años, ha sido mi único viaje en solitario y decidí, al llegar a mi destino, que el sitio no era para mí, de regreso... derrotada: yo sólo tomaba fotos por la ventana del autobús.

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jueves, 21 de mayo de 2009

Luega pol nosotlos


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Es uno de esos tesoros que se encuentran en los libros de una biblioteca, separaba las hojas repletas de cuentos de Scott Fizgerald.

domingo, 26 de abril de 2009

Sobre el ritual de la domesticación


Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.

El zorro se calló y miró un buen rato al principito:

-Por favor... domestícame -le dijo

Extracto de "El principito"(1943)
Antoine de Saint-Exupéry


miércoles, 22 de abril de 2009

La vida de una gata


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viernes, 17 de abril de 2009

cuando era niña...


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...Ayer en un arrebato de nostalgia:

Me puse a ver todas las fotos viejas que tengo archivadas en mi compu, pero a pesar de la gran cantidad que era terminé muy rápido, entonces me remití al álbum familiar, que más que álbum son montoncitos y montoncitos de fotos agrupadas aleatoriamente en esos sobres de Kodak, Farmacias Guadalajara y/o Laboratorios Julio donde te las entregan cuando las has mandado imprimir.

Este es mi top 5, son imágenes de momentos felices que al verlas me hicieron sentir feliz y aunque a veces pienso que la niña de las fotos no soy yo, hay otras en las que se identifica mi presente en el corte de pelo, el peinado o en la actitud resignada.

jueves, 16 de abril de 2009

hacia adentro






hacia adentro, originalmente cargada por wnmwnmw.


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martes, 14 de abril de 2009

Cosas de niñas


domingo, 12 de abril de 2009